
Reavivar El Deseo
Hay autores que opinan que la intimidad alimenta el deseo, pero que el placer sexual requiere distanciamiento, y que la intimidad erótica es la versión adulta del juego del escondite.
La infidelidad no se explica por el género: el resentimiento, la insatisfacción, la carencia emocional, el deseo de novedad o la atracción pueden estar involucrados. La comunicación fortalece la relación.

La infidelidad no tiene una única explicación. Y, aunque resulte tentador buscar diferencias entre hombres y mujeres, las razones que llevan a alguien a engañar son mucho más complejas que el género.
La insatisfacción emocional o sexual, el deseo de volver a sentirse deseada, el resentimiento, la búsqueda de novedad o simplemente la atracción por otra persona pueden estar detrás de una infidelidad.
Descubrir una infidelidad puede sacudir profundamente la confianza en una relación. Algunas personas terminan la relación; otras intentan reconstruirla; y hay quienes responden con otra infidelidad.
En estos casos, la infidelidad puede surgir como una forma de venganza: “Quiero que sientas lo que yo sentí.”
Pero el resentimiento no nace únicamente de una infidelidad. Las mentiras repetidas, las promesas incumplidas, la falta de respeto o las situaciones que destruyen la confianza también pueden crear un distanciamiento emocional entre la pareja.
El problema es que engañar para hacer daño rara vez resuelve lo que ya estaba mal. Normalmente añade una nueva herida a la relación.
La rutina, el estrés, el cansancio, los hijos, el trabajo y tantas otras preocupaciones pueden hacer que la vida sexual pase a un segundo plano.
Y no se trata solo de la cantidad de sexo.
Puede haber sexo frecuente y, aun así, insatisfacción: falta de placer, poca variedad, diferencias en el deseo, dificultad para hablar sobre fantasías o la sensación de que solo se valoran las necesidades de una de las personas.
Cuando esa insatisfacción se prolonga y no hay comunicación, algunas personas pueden sentirse tentadas a buscar fuera de la relación aquello que sienten que falta dentro de ella.
Antes de llegar a ese punto, hay una herramienta mucho más poderosa: hablar sobre sexo.
¿Qué te gusta? ¿Qué no te gusta? ¿Qué te gustaría experimentar? ¿Qué ha cambiado en tu deseo?
Estas conversaciones pueden resultar incómodas al principio, pero marcan una enorme diferencia.
Con el paso de los años, es fácil dejar de decir aquello que al principio parecía natural:
“Estás preciosa.”
“Me encanta ese perfume.”
“Te queda increíble esa ropa.”
“Te deseo.”
Cuando aparece alguien que presta atención, elogia, coquetea y muestra interés, esa atención puede resultar especialmente atractiva para quien ya no se siente deseada en su propia relación.
No significa que recibir un elogio lleve automáticamente a alguien a engañar. Pero sentirse vista, valorada y deseada es importante en una relación, tanto para las mujeres como para los hombres.
Pueden vivir en la misma casa, dormir en la misma cama y, aun así, sentirse emocionalmente distantes.
Cuando el trabajo, los móviles, los problemas o simplemente la rutina ocupan todo el espacio, la pareja puede empezar a funcionar más como un equipo de gestión de la vida cotidiana que como compañeros sentimentales.
Es en esa distancia donde, a veces, otra persona empieza a ocupar espacio.
Primero llegan las conversaciones. Después, las confidencias. La sensación de ser comprendida. Las ganas de estar con esa persona. Y aquello que empezó como un vínculo emocional puede sobrepasar los límites definidos en la relación.
No todas las infidelidades ocurren porque haya algo profundamente mal en la relación.
A veces hay curiosidad, atracción, oportunidad o ganas de volver a sentir la intensidad asociada al inicio de un enamoramiento.
La novedad puede ser emocionante precisamente porque es diferente de lo cotidiano.
Esto no justifica una infidelidad, pero ayuda a entender por qué una persona puede ser infiel incluso afirmando que sigue amando a su pareja.
Sí, también puede ser simplemente atracción.
Las mujeres, igual que los hombres, pueden sentir deseo y atracción física por otras personas incluso estando en una relación.
Estar comprometido no significa dejar automáticamente de fijarse en otras personas. La diferencia está en lo que cada persona decide hacer con esa atracción y en los límites establecidos por la pareja.
Al fin y al cabo, ¿es posible evitar una infidelidad?
No existe una fórmula capaz de garantizar que alguien nunca será infiel, y la responsabilidad de una infidelidad siempre corresponde a quien decide sobrepasar los límites de la relación.
Pero hay comportamientos que ayudan a construir relaciones más fuertes: comunicación, confianza, cariño, intimidad, atención y una vida sexual en la que ambos se sientan escuchados.
Hablad también sobre lo que consideráis una infidelidad. Para algunas personas es solo sexo; para otras, un beso, el sexting, las aplicaciones de citas o un vínculo emocional oculto ya sobrepasan los límites.
Y no dejéis estas conversaciones solo para cuando algo salga mal.
Una buena relación no es aquella en la que nunca hay problemas. Es aquella en la que hay espacio para hablar de ellos, incluso cuando el tema es el sexo, el deseo y el placer.

— Psicóloga Sandra Maurício —
Hay autores que opinan que la intimidad alimenta el deseo, pero que el placer sexual requiere distanciamiento, y que la intimidad erótica es la versión adulta del juego del escondite.

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